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San Silvestre 2011

Running the popular San Silvestre Vallecana is, no doubt, the best possible farewell event for the year.

Some of you may think that it is too cold, that running is too hard, that you are not prepared, that you would have a hard time running, etc. All that may be true and still you would enjoy it, laugh in it and want to come again. I have seen that once and again with family members and friends.

This time we run together with 6 other friends: Jaime, Nacho, Pablo, Kike, Jon and Gonzalo (for the last two I believe it was their first San Silvestre, it won’t be the last one). All of us had been training more or less during the year, and this year even though the pace we run (1h4’30”) was more or less the same as we did last year, we felt much better, we laughed more.

Jaime was running is 13th San Silvestre in a row. Impressive! I was doing my 11th (I missed three along these years). Pablo & Nacho must have done around 3-5, but they’ll complete many more.

Luca wants to spend next Christmas at some hot and sunny island somewhere (obviously Madrid & Vallecas don’t fit in that). I’d better find one island in which a San Silvestre race is organized, I don’t want to miss that :-).

You may find some data about the performance of the race in the Garmin record of it.

Enjoy the pictures:

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The origins of football and The Freemasons Arms

As a fan of football (soccer) and having read in the book “366 Historias del Fútbol Mundial“, by Alfredo Relaño (in Spanish, 768 pages – I posted about it here), about the English pub in which the Football Association was founded on the 26th October 1863, I set out to visit that place in my last trip to London.

On that first day the first rules for the game were drafted, such as the ruling out of the use of hands for the field players. That moment marked the departure between football and rugby.

A view of what and how it happened can be seen in the documentary “Fútbol, el nacimiento de una pasión”,  by Jesús Sánchez (2005, in Spanish – an acquaintance of the family), which covers the origins of football from prehistoric games.

The explanation given by the book has an error. It states that the creation of the football association took place at The Freemasons Arms located at Great Queen Street. That pub in fact is not there but in other street: Long Acre street, about 100 metres away.

The Wikipedia provides a plausible explanation: the foundation of the Football Association took place at the Freemasons’ Tavern, but that pub apparently was demolished and to continue its business the Freemasons Arms was built, which is not the same but apparently claims the legacy of the former. The Freemasons’ Tavern would have been indeed located at Great Queen Street where the new Freemasons Hall is located today. If that is the case, the Wikipedia article or the book may have another error since one states the foundation took place in 1863 and the other says that the original pub was demolished in 1860

I went there to check the pub and to enjoy myself worshipping the origins of such a game as football.

I was quite disappointed with what I viewed; as there is only a small shrine in a wall with some pieces remembering the relation of the pub with football. I asked one of the bar tenders and she barely had an idea of what the relation was.

Sadly, a piece of history seems to be lost.

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Derechos de TV: el Real Madrid subvenciona al Sevilla con 20 millones de euros

Ayer viendo por televisión, desde Francia, el partido de fútbol Valencia – Real Madrid recibí un mensaje de un amigo que me decía que él lo estaba viendo desde Costa Rica. Al rato otra amiga nos confirmaba que ellos lo estaban viendo desde Ecuador.

Esto viene a cuento de los muchos comentarios irónicos que he escrito en Twitter o Facebook al respecto de que Real Madrid y Barcelona reciban ingresos por derechos de televisión mayores que otros equipos, como por ejemplo el Sevilla. Y digo el Sevilla, por las declaraciones de su presidente Del Nido en varias ocasiones acerca de si el resto de equipos deberían percibir una mayor parte de la “tarta” y sus iniciativas al respecto.

A partir de datos publicados por El Mundo, he realizado la tabla de debajo con el reparto de derechos televisivos de la temporada 2010/2011:

Reparto de derechos de TV 2010-2011: elaboración propia, fuente El Mundo.

El hecho de que Real Madrid y Barcelona reciban 140M€, o un 23,3% del total cada uno, hace que varios equipos se alcen y digan que el reparto es injusto. Se citan ejemplos como el reparto en otras ligas donde las diferencias entre los que más cobran y los que menos son menores, como si ese reparto fuese más justo. El reparto se podría hacer de muchas maneras y ello no tiene porque ser más justo. Hay gente que defiende que los derechos se deberían repartir a partes iguales, cada equipo recibiría ~30M€.

Mi opinión: el hecho de que el Sevilla u otros equipos reciban 24M€ significa que el Real Madrid y el Barcelona subvencionan año tras año al Sevilla y a otros equipos con hasta 20 millones de euros.

Los datos de los “pinchazos” del pay per view, hasta el 90% de los mismos se debían a Madrid y Barcelona.

Mi experiencia actual: en el Canal + francés televisan todos los partidos de Barcelona y Real Madrid (como del Manchester, Chelsea, Liverpool, Inter de Milán, Milán, etc.). Por ejemplo, del Sevilla televisan 4 partidos seguros: sus cuatro enfrentamientos contra Real Madrid y Barcelona. Cuando ni en Inglaterra, ni Italia, ni Francia, ni Alemania televisan ningún partido de equipos con tirón, la televisión se desmarca televisando algún partido sin interés que puede ser de cualquiera de esas ligas (podría ser un Sevilla-Valencia). Es por ello que para los siguientes cálculos, asumiré que a algunos equipos españoles no les televisan solo 4 partidos sino 5 en Francia.

Parrilla de TV de + Sport, de Canal + France, sábado 19 noviembre 2011.

Si el reparto del dinero se hiciese por el número de partidos que se televisan (contando ya los derechos de TV que se venden internacionalmente), me sale el siguiente ejemplo de reparto, donde Madrid y Barcelona cobran un poco más y el resto algo menos o algo más. Yo entiendo que esto sería un poco más justo, palabra que tanto gusta a usar a los que defienden otros repartos.

Ejemplo de reparto: según el número de partidos televisados internacionalmente.

Sin embargo, es llamativo que del Sevilla prácticamente solo sus partidos contra Madrid y Barcelona despierten interés internacionalmente. Y por tanto, solo por esos partidos Canal + Francia esté dispuesta a pagar dinero (o Pekín TV por televisar un partido a las 12:00…). Eso me lleva a pensar que hay que introducir otro factor que valore que en un Barcelona-Sevilla, quien trae dinero a la tarta es el Barcelona y no el Sevilla, luego la forma de contar ese partido de cara al reparto debería tener en cuenta que lo que la gente quería ver es al Barcelona indistintamente de si jugase contra Sevilla, Almería, L’Hospitalet, Esperance de Túnez o Al Sadd de Qatar. La gente paga por ver al Barcelona.

¿Cómo se podría medir ese factor que tenga cuenta el interés? Viendo la proporción de partidos que se le televisa frente a los que juega de nuevo. Sí al Barcelona le televisan el 100% de sus partidos y al Sevilla el 13%, en un Barcelona – Sevilla el dinero de los derechos de TV debería corresponder en esa proporción, en torno al 90% para el Barcelona y 10% al Sevilla. Dado que para la televisión el Sevilla es como un sparring, da igual quien esté enfrente del Barcelona.

En boxeo la bolsa de dinero por un combate se negocia según el interés que despierta cada boxeador. Si mañana yo luchase contra Mike Tyson, y el combate generase 1 millón de euros (y combates de Tyson han generado más de 100m$ en pay per view), todos entenderíais que es absurdo que yo exigiese 500.000 euros por el mismo, cuando es Tyson quien consigue que alguien pague por ese evento. Si Tyson además de knockearme me diese 100.000€ yo me debería sentir agradecido.

Ejemplo de reparto: según el número de partidos televisados e interés respectivo de cada equipo.

Con esta nueva forma de reparto, como se ve en la tabla con el segundo ejemplo de reparto arriba, Real Madrid y Barcelona recibirían bastante más de lo que reciben hoy y el Sevilla unos 20M€ menos de lo que recibe ahora. Por eso, sostengo que Real Madrid y Barcelona subvencionan al Sevilla con 20 millones de euros y a otros tantos equipos con diversas cantidades.

Alguien dirá: “pues que se vayan a jugar con otros equipos y dejen la liga al resto”. Esto Florentino Pérez lo comenzó a investigar con la creación del G-14 y solo consiguió ganarse enemistades en la Federación Española de fútbol y en la UEFA.

De todos modos, si sucediese que Real Madrid y Barcelona dejasen de jugar la Liga para jugar una liga europea con grandes equipos, no es que el Sevilla fuese a quedarse con una parte mayor del pastel o que el fútbol español fuese a ganar en interés porque no sería cosa de dos. No. Lo que probablemente sucedería es que las televisiones de todo el mundo posiblemente no pagarían más de 66M€ (la suma del resultado para los 18 equipos en el segundo ejemplo de reparto) por los derechos de TV a la Liga frente a los 600M€ que se pagan ahora, y esos 66 millones son 5 veces menos de los 321M€ que reciben los otros 18 equipos de primera. Esa medida haría que la práctica totalidad de equipos, sin la subvención actual del Real Madrid y Barcelona, estuviesen arruinados y en bancarrota antes de la segunda temporada.

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Toulouse marathon, 10 years later

Finally the 23rd of October came and with it the marathon of Toulouse, an event I planned to run as much as 8 months ago. An event I wrote about twice before in this blog, when I announced that I would run it and on the 23rd of October to publish the funds we raised for the charity I ran for, “Vaincre la mucoviscidose”.

To set the stage, I must say that in January I only had the objective of running some 10km races along the year and subscribing to a half marathon, not necessarily to be run in 2011. But then, on February I started thinking of actually going for a full marathon before year-end. I locked on the Toulouse marathon.

Time went by, and I took part in many races along the year, went from casual running to running a lot, to engaging myself in a formal training plan for the marathon… and to subscribe myself with a friend for an ultramarathon which we completed back in September, a month ago.

In September I completed the half marathon of Toulouse in 1h42’30”, my personal best time ever in the distance, ending with very good feelings. With that reference in mind, and taking into account a “running calculator” that I had been checking from time to time, I had in mind a marathon pace of 5’08″/km for the marathon… that would make a 3h36′ marathon. 24 minutes down from my best time 10 years ago.

One week after the half marathon, a friend and I took part in the 100km of Millau, more than 15 hours of racing. A great experience as I described in the post about it, but it brought some collateral damage in the form of a peroneal tendonitis that hasn’t been healed a month afterwards. During the last 30 days I only ran 3 days: One test prior to the race “Ronde des foies gras”, that race and short test run prior to the marathon.

Knowing that the injure wasn’t yet healed and that I hadn’t trained in a month, I decided to ease a little with the pace for the race: I set the objective in 5’20″/km, that would make a 3h45′ marathon…

Before leaving my home I put a special surgical bandage to strengthen the ankle that had given trouble in the last month. I put some anti inflammatory cream around and took a couple of analgesic pills. Ready for the race.

The marathon started very close to my place so I went to the starting lane jogging, as a warm up exercise. I got acquainted with the departing blocks by times and left my bag to the organization. I started with the group of 3h45′ as was my objective.

The first ~9km went through the centre of Toulouse, already with lots of people cheering in some parts of the city, especially in my neighbourhood, Saint Cyprien, despite of the early departure time.

After the first 10km, and feeling well, I decided to go a bit faster and I went ahead of the 3h45′ group, running by my own, finding another pack of runners going at about 5’10″/km. Everything went fine until km 19 more or less, then I started feeling some stiffnes in the right leg.

The pain wasn’t anymore restricted to the ankle but went up to the outer part of the knee. I managed to keep pace for about 2 kilometres until km 22. From then on, it proved impossible. The leg was not responding. Time was increasing between one kilometre and the next. 5’30”, then 5’50”, 6’30”, 7’00″… You may see the evolution in the following link with the performance along the race recorded by my Garmin GPS.

From that point around km 22 till the end there were some challenges. The first one was the running itself; it was increasingly difficult to move the right leg, but I knew that if I stopped for a few metres walking to calm down the pain it would only get worse, cool down and would be even harder to start again. Another challenge was to defeat the bad mood coming from the fact of knowing that I wouldn’t make the 3h45′ marathon that I aimed at, but would make a time somewhat worse, probably much worse. A final challenge was to get used to the idea of another 17km of pain while running, making some numbers in my mind at some point and figuring out that “ok, it’ll be at most about 1h40′ more of running with this pain, I can handle it”. If I took something from Millau, it was the mind management and coping with pain while running. This time it was less of a challenge.

At some point between km 25 and 27 I was overtaken by the 3h45′ group. One of the guys who lead it told me to try to follow them at the back of the pack. Impossible. I knew they were running at 5’20”, I was wandering at 5’40” by then and worsening. They were like a plane for me.

Later on, in the kilometre 33 I met my friend Juan, who was visiting me in Toulouse during the weekend. He would run the last kilometres together with me. That proved an invaluable help in the form of cheering, small talk, holding some drinks and finally making lots of pictures and videos that you may see below.

By then we were re-entering the city centre and the streets were filled by people cheering the runners. The bibs we carried had our names printed on them. This made people cheering you by your name “Allez, Javier! Courage!”. That was great. If you just had enough strength to run and look at them to thank for it…

By the kilometre 36 more or less I was overtaken by the 4h00 group. I already knew they would pass me, as I was seeing at every moment the times I was making and I had an idea of what final time I could manage. Again, the 4-hour group was like a plane for me, impossible to jump on it. They came at less than 6’/km while I was running at about 7′ by then. But it was only about 6 km to go, at most 40 more minutes. The marathon was almost finished.

I managed my way through the last kilometres seeing that in the end I wouldn’t be above 4h15′, that cheered me up a bit, and when I crossed the 41km line I made a small calculation: if I increased pace I could still be below 4h10′ official time, so I did.

During the next kilometre I increased the pace but still saving some strength to allow my self a last sprint from Wilson square to Capitol, where the finish lane was placed. By then the crowd was almost carrying you, pain was barely felt, the sight was locked on the “Arrivée” sign and the clock below… 4h09’35″… 36″… 37″…

Few more metres of sprint and crossing the line at 4h09’53” (4h08’31” net time), just below the 3rd objective, 25 minutes more than the original 3h45′, almost 10 minutes more than a sub-4-hour marathon. My second best time in a marathon.

On the plus side: I completed again a marathon, 10 years after the last one. The objective from February was accomplished. I could run the whole of it despite the injure and subsequent pain.

Nevertheless, I finished with a bit of bitterness from not having been able to meet my 3h45′ objective, nor the sub-4h one… This teaches me a lesson for the future: when you run a marathon being injured, far from making personal best times, you’ll most probably end up suffering a lot. A lot. After all a marathon is what it is for a reason, and one should never underestimate it. Lesson learned. Now it’s time to finally fully recover from the injure; 2012 will be another season.

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Running Toulouse marathon for a charity

As I announced back in August, today 23rd October 2011, I’m running my 4th marathon, 10 years after having run the last one. When I wrote that post, I mentioned that I would be raising funds for a charity, “Vaincre la mucoviscidose”.

With this post I wanted to thank those persons who contributed to the cause: Nacho, Jaime and Luca. Thank you for your contributions!! The people affected by the illness and I sincerely thank you for them. Together we have raised 240€ as you can see in the cheque below extended to the charity association.

Check sent to the charity "Vaincre la mucoviscidose".

Finally, in case you wake up early enough, you may follow the race live through this link. My bib number: 2329!

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100 km de Millau, mi primera ultramaratón

Viernes 23 de septiembre. Recojo a Serna del aeropuerto de Toulouse sobre las 15 horas. Empieza un fin de semana de aventura. De locura.

Antes de dirigirnos a Millau, Aveyron, en el sur de Francia, pasamos por mi piso en el barrio de Saint Cyprien para terminar de preparar las bolsas y comer un poco. Serán al menos 3 horas de viaje, primero por autopista y luego por carreteras nacionales, de dos carriles, donde tampoco podremos ir muy rápido.

De camino a Millau pasamos por Saint Affrique, donde está situada la parada intermedia de la ultramaratón del kilómetro 71. Desde allí comenzamos a ver marcas en el suelo en algunas carreteras, indicando el sentido de la marcha y de vez en cuando el kilometraje. Sin quererlo estamos empezando a reconocer el terreno.

Al llegar a Millau, nos costó algo más reconocerlo. Ni con mapa. Dimos varias vueltas hasta encontrar el parque de la Victoria, prácticamente en el centro de la ciudad, donde se recogían los dorsales y se celebraba la tradicional fiesta de la pasta que hay en las vísperas de las maratones.

2393 y 2881, serían nuestros dorsales.

Dorsal de Millau.

En la comida de la pasta encontramos, si cabe, el único punto negativo de la organización de la carrera: no estaba incluida en el precio de la inscripción, 55€. Para tomar esa cena a base de pasta la noche anterior había que pagar otros 12€. Una pequeña falta de tacto. En otras carreras está incluido en el precio. Bastaba con subir el precio de la inscripción si hacía falta.

Tras la cena, todavía nos restaba conducir otros casi cincuenta kilómetros por sinuosas carreteras, siguiendo la ribera del río Tarn, en noche cerrada, hasta Meyrueis, donde se encontraba nuestro hotel. Millau y sus alojamientos estaban totalmente ocupados desde mucho antes de que nosotros hiciéramos la reserva. Más de 3200 corredores se apuntaron este año a correr los 100km de Millau, además de otros más de 500 que correrían la maratón que se organizaba al mismo tiempo y en el mismo recorrido.

Antes de echarnos a dormir, pasada la medianoche, estuvimos preparando meticulosamente cuales serían las cosas que dejaríamos en la bolsa a depositar en el km 42, cuales en la bolsa a depositar en el km 71 y con cuales saldríamos.

Llevábamos un arsenal de material: crema solar, gorras, riñoneras, camelbak, pantalones y ropa interior para cada tramo, camisetas técnicas, calcetines y zapatillas para cada tramo, pañuelos, pilas, tiritas, analgilasa y zantac, gel energético para cada docena de kilómetros, sudaderas, cortavientos y forro polar, blackberry, cámara de fotos y bandera de España, guantes, toallas y gel para ducharse en cada punto intermedio, cargador del GPS, algo de dinero y el DNI. Bien parece que nos fuésemos de vacaciones, y lo que íbamos a hacer todo el día era correr y correr. Lo único que no prevenimos fue una botellita de agua que nos tocó comprar en el km42.

Estrategia

Desde hacía semanas, Serna y yo habíamos hablado sobre qué ritmo llevar, qué objetivo marcarnos, etc. La noche anterior todavía seguíamos dándole vueltas. Manejábamos diferentes informaciones: paradas largas con ducha y cambio de ropa, 100km en 13 horas para un corredor de maratón en 4 horas, terminar la maratón fresco…

Yo pensaba que haciendo un ritmo de 7’20’’/km en la maratón y algo más lento después, con dos paradas largas podríamos terminar sobre la 1 de la madrugada, tras unas 15 horas. Serna lo consideraba optimista.

La organización ponía a disposición de los corredores varias “liebres”. Serna y yo nos debatíamos sobre si comenzar siguiendo a algunas de las de 13 horas o a la de 14. Finalmente optamos por una de las de 13.

Logística

El sábado 24 nos levantamos temprano, antes de las 7, para tomar un desayuno en el hotel y poder digerirlo antes de la carrera. Esa noche apenas pude dormir. La incertidumbre, la tensión, las expectativas no me dejaban conciliar el sueño.

Al llegar a Millau conseguimos aparcar el coche no muy lejos del parque de la Victoria. Fuimos andando hasta él y dejamos la segunda bolsa, la de Saint Affrique, en el camión que la trasladaría hasta allí. Luego nos cambiamos y dejamos la otra bolsa, la primera, en el puesto donde se quedaría guardada hasta nuestra vuelta a Millau tras completar la primera maratón.

Una vez listos para correr, nos dirigimos hacia las zonas demarcadas para corredores, desde donde saldríamos dando un paseo por las calles de Millau hasta la salida de la carrera situada en la calle Jean Jaures.

L’autre dimension

A las 10 de la mañana comenzamos la aventura. Mucha emoción contenida en los más de tres mil corredores se libera poco a poco con la salida. Tampoco hubo una gran aglomeración; tardamos menos de un minuto en cruzar la salida. Y no hubo problemas para correr desde el principio: todos íbamos a un ritmo al trote. Al principio en torno a los 6 minutos por kilómetro… de nuevo, una vez más, nuestras estrategias de carrera al garete desde el principio.

Primero nos dijimos que podíamos seguir a ese ritmo más rápido que 7’/km hasta que cogiésemos a la liebre de las 13 horas. Tras cogerla, unos kilómetros después, seguimos a esos ritmos. Eran cómodos. Corríamos “sans difficulté’’, así hasta la media maratón, tal y como decía un periódico local en la edición del viernes al describir el perfil de la carrera.

Esa primera media maratón fue una delicia. Siguiendo por la carretera a Meyrueis, remontando el curso del Tarn, recorrimos 21 kilómetros prácticamente llanos, con unas vistas del valle impresionantes, rodeados de naturaleza y a un ritmo que nos permitía conversar y bromear.

Ravitos

La disposición de avituallamientos durante la carrera y su contenido es algo realmente digno de mención. Tuvimos avituallamiento líquido y sólido cada 4 ó 5 kilómetros prácticamente.  Abundantes y variados. Variados en cada puesto y entre distintos puestos conforme avanzaba la hora del día.

Al principio había frutos secos, uvas pasas, chocolate, plátanos, gajos de naranja, bizcocho, etc., acompañado de agua, coca cola, zumo, bebida energética… Más tarde se fueron añadiendo bocadillitos de jamón, panecillos con queso, con foie, azucarillos, sopa caliente, salchichas, cerveza, café…

Desde el principio, Serna y yo nos prodigamos en los avituallamientos o ravitos. Este será uno de los aspectos a cambiar si alguna vez repetimos y queremos mejorar nuestros tiempos. Pero esta vez, donde no queríamos fallar era en la hidratación y alimentación. Y no lo hicimos. Tanto es así, que en torno al kilómetro 30 le comentaba a Serna que me sentía como el lobo del cuento con la barriga llena de piedras de tantas cosas que había comido.

Suiveurs a vèlo.

A pesar de que Serna y yo corríamos solos, la mayoría de corredores iban acompañados de un seguidor en bici. Los seguidores debían llevar un dorsal al efecto proporcionado por la organización con el mismo número que el corredor.

Los seguidores además de animar y dar un soporte moral, les iban llevando a los corredores diversas bebidas, alimentos, ropa, etc., con lo que en teoría los corredores se ahorran peso en riñoneras o camelbak y se evitan el tener que parar en todos los avituallamientos. De hecho, podrían organizarse para que solo el acompañante en bici se pare, rellene sus botellas, haga acopio de comida y el corredor pueda dedicarse a correr.

Aunque ahora no me imagino cómo se podrían aguantar 13 horas corriendo prácticamente sin parar, seguramente tiene su aspecto positivo dado que no dejas enfriarse a los músculos ni a las articulaciones. Nosotros cada vez sufríamos más tras cada parada al volver a ponernos en marcha. Quizá si no tuviésemos la necesidad de parar en seco unos minutos podríamos continuar con una carrera suave sin tantos dolores.

Los acompañantes en bici esperaban a sus corredores a partir de pasados unos kilómetros, en torno al km 9. Desde entonces, pedaleaban junto a ellos, y lo que ya era una marea humana se convirtió en un continuo de bicis y personas, por lo que a veces se hacía difícil encontrar huecos para progresar.

Se daban ocasiones en que un giro sin avisar, una parada repentina daban lugar a colisiones, pero pasados los kilómetros, el filtrado iba ocurriendo por sí mismo. En el kilómetro 30 ya no había prácticamente problemas de aglomeraciones, en el 50 no había ninguno.

Nosotros en el kilómetro 9 echamos en falta a Pablete, otro compañero de la Escuela, a quien le hubiera gustado participar… quien sabe, quizá haya más oportunidades como ésta.

Maratón

En febrero, hace siete meses, pensaba que mi objetivo del año sería correr la maratón de Toulouse, en el mes de octubre. Es objetivo sigue estando ahí: correr la maratón al ritmo de maratón que me resulte posible aguantar. Sin embargo, el hecho de correr una ultra maratón, tiene el efecto colateral, de que como parte de la prueba se corre una maratón. Y no ha hecho falta esperar a octubre, ya en septiembre he completado mi cuarta maratón, casi 10 años después de la última.

A partir del kilómetro 22 ya estaba corriendo distancias que no había superado desde hacía 10 años y así se lo dije a Serna. A partir de las tres horas y media, él me indicó que estaba corriendo en tiempos inexplorados para él (su única maratón hasta entonces, fue en menos de ese tiempo).

Y así fuimos, subiendo y bajando colinas, a ritmos de 6’20” por kilometro, de un ravito al siguiente, comiendo y bebiendo, hasta que llegamos a Millau y completamos nuestra maratón, en algo menos de 4 horas y 50 minutos. La diferencia es que esta vez, en vez de descanso, nos esperaban otros casi 60km de carrera.

Perfil de la carrera.

Como Serna indicó terminada la carrera, fue una delicia el correr una maratón a un ritmo suave, sin buscar una marca, disfrutando del paisaje y la conversación. Pienso que eso, el quitarse la tensión de la carrera solo puede hacerse cuando la distancia a cubrir es mucho mayor. Solo por ello, el probar una carrera de 100 km, incluso sin intención de terminarla merece la pena, por darse el gusto de probar una maratón relajadamente.

Paradas

Justo antes de entrar en Millau y completar la maratón, la liebre de las 13 horas nos adelantó. Más tarde he sabido, que varios compañeros de la empresa que terminaron en 12 ó 13 horas hasta ese momento iban en nuestros tiempos.

Al llegar a Millau, nosotros seguimos con nuestro plan: comer, hidratarnos, cambiarnos de ropa y ducharnos. Habíamos leído y nos habían dicho que era recomendable, y tampoco teníamos ninguna prisa. Si llegamos sobre las 4 horas y 50 minutos, salimos de allí para continuar con la carrera a las 5 horas y 37 minutos, tras casi 50 minutos de parada.

Psicológicamente nos vino muy bien, y la ducha nos relajó mucho. Incluso íbamos por debajo del tiempo previsto: 5 horas de maratón más una hora de parada. Pero luego nos costó retomar la marcha, nos habíamos enfriado bastante. Igual hubiese necesitado un pequeño masaje, y sin duda menos descanso.

En la parada del km 71, en Saint Affrique volvimos a parar del orden de 45 minutos. Allí no había duchas, pero lo que nos ahorramos en ello lo perdí por un masaje que necesitaba. Si algún día volvemos a correr una prueba similar, esta es otra lección aprendida: se gana y pierde más tiempo en las paradas que en el asfalto, y para ello es necesario contar con un equipo detrás.

Andando

Quizá haya gente a la que oír que en una carrera se hace un tramo andando le suene a derrota, a no haber aguantado. En muchas pruebas se anda en tramos, especialmente de subida. Y andan todos o casi todos. Quizá no anden los primeros, pero ellos juegan otra liga, tienen otra preparación, están hechos de otra pasta.

En muchos trails por el monte se anda porque apenas si se puede mantener la verticalidad, casi se gatea. Otras veces se anda porque se atraviesan zonas de rocas, de troncos. Y otras veces, se anda porque la carrera es muy larga y no tiene sentido quemar todas las fuerzas en un repecho de 2 kilómetros si detrás hay otros 10 en que correr.

En Millau, Serna y yo anduvimos unos 15 kilómetros. Unos 14 en subidas: dos veces hasta el paso por debajo del famoso viaducto y otras dos hasta Tiergues. Los otros metros fueron en llano, cuando la rodilla no respondía, y a 2 kilómetros del final, reservando unas pocas fuerzas para hacer un último kilómetro para recordar.

Otros corredores corrieron más: o porque iban más fuertes, o incluso porque yendo más lento preferían ir más despacio en los llanos y correr todo el tiempo. Otros tantos corrían menos. Caída la noche muchos eran los que ya no podían correr, ni cuesta arriba, ni en llano, ni cuesta abajo. La noche era muy larga y ellos llegarían. Si no en 15 horas, lo harían en 16, 17 ó las que fuese. La heroicidad de Millau no hace distinciones.

Viaducto

Antes de salir de Millau, compramos un par de botellas de agua, y ya totalmente equipados proseguimos la marcha. El discurrir de los kilómetros nos fue llevando al famoso viaducto de Millau.

El viaducto, obra de Norman Foster y Michel Virlogeux, tiene más de dos kilómetros de largo y es el más alto del mundo con casi 270 metros en su punto más profundo. A pesar de lo que yo pensaba, la carrera no lo atraviesa en ningún momento, sino que cruza por debajo de él. En mayo, sí que hay otra carrera popular que lo cruza, pero ésta no.

Viaducto de Millau.

La subida hasta el paso del viaducto es la primera en la que tuvimos que pasar de correr a andar. Andar a un ritmo de 11 minutos por kilómetro, algo más de 5 kilómetros por hora en subida, que no está mal.

Casi al llegar arriba, echamos a trotar: no podía ser que lo cruzásemos andando, además de que enseguida vendría la bajada y el punto kilométrico 50, parada obligatoria para sacar una de las fotos más recurrentes de la prueba, con el viaducto de fondo.

Dolor

En la bajada del viaducto fue cuando comencé a sentir el primer dolor: flato. Hasta entonces notaba las piernas cargadas, pero era soportable. El flato, en carrera, es prácticamente insoportable. Te obliga a decelerar, pero no quería parar. Seguimos corriendo, más suavemente y forzando una respiración profunda para ver si me recuperaba, y así fue. Poco a poco me fui recuperando, y aunque en otros momentos de carrera sentía un pequeño conato de flato, nunca llegó a reproducirse.

Fue entonces cuando nos cruzamos en carrera con Michaël Boch, flamante ganador de la edición anterior, que iba camino de ganar por segunda vez. Nosotros íbamos por el km 52, y él, ya de vuelta, iba por el 90… lanzado a terminar en poco más de 7 horas, menos de la mitad de nuestro tiempo. Otra liga.

En los siguientes avituallamientos me obligaba a realizar pequeños estiramientos, ya que me notaba acartonado, con poca flexibilidad. Hasta que en torno al kilometro 60 tuve que parar a que me dieran un pequeño masaje para relajar los cuádriceps, bíceps femorales y gemelos. El remedio duró unos pocos cientos metros. Al cabo de unos minutos las sensaciones volvían a ser parecidas: músculos cargados, rodilla muy exigida… la sensación de que un mínimo golpe en la pierna te rompería algo. Estábamos en los últimos metros de los 6 kilómetros de subida tendida antes de comenzar la dura ascensión a Tiergues; segundo momento en el que tuvimos que caminar.

Hasta entonces, habíamos visto alguna ambulancia yendo y viniendo. Unas veces con sirena, llevando a alguien con más o menos urgencia y otras sin ella, buscando gente con problemas. Y es que pasada la maratón, empezábamos a ver más y más personas tumbadas en las cunetas con sus acompañantes al lado. Unos sin fuerzas, otros con dolores, alguno con mareos, hipotermias, etc.

En torno al km 60 nos cruzamos por primera vez con el autobús. La primera vez iba prácticamente vacío. Conforme avanzaba la tarde y la noche cada vez iba más lleno. El autobús recogía a la gente que llegada a Saint Affrique, en el km 71 había dicho basta al sufrimiento. Con todos los dolores que pudiéramos sentir, que fueron muchos e intensos, tuvimos la suerte de no sufrir ninguna lesión que nos impidiera movernos, ni de caer en una cuneta ni nos dejamos vencer por el desánimo hasta el punto de coger aquel fantasmagórico autobús.

Cuando se buscan los límites del cuerpo humano, como en este tipo de pruebas, es muy posible que se encuentren dichos límites.

Mentalidad

La primera subida a Tiergues fue muy dura. Sobretodo mentalmente. Llegaba con varios problemas físicos y todavía quedaban más de 35 kilómetros para meta. Gracias a que Serna venía conmigo, y gracias a que venía más fuerte no cundió el desánimo.

En algún momento llegué a pensar en si dejarlo, pero enseguida me saqué tales pensamientos de la cabeza. Habíamos venido a terminar la prueba. Aunque llevábamos casi 9 horas en la carretera, todavía quedaban 15 para las 24 horas del límite y no teníamos prisa. Al llegar a la cima en Tiergues comenzamos a trotar de nuevo hasta el km 65 donde había un último ravito antes de la bajada a Saint Affrique. Allí pedí que me echasen un sustitutivo del réflex (froid par les genous) y seguimos la carrera trotando, con mucho dolor.

Al cabo de un par de minutos, pensé: “quizá si me dejo ir, yendo a un ritmo más alegre, las articulaciones se calientan y tampoco me va a doler más y llegaremos antes a Saint Affrique. Una vez allí volveremos a subir andando y entonces solo quedarán 22 kilómetros, de los que veremos cuantos puedo correr”.

Los días antes de ir a Millau había leído un relato de un participante en los 101 de Ronda. De cómo anduvo desanimado hasta casi el km 40 y en cierto momento se motivó, sacó fuerzas de donde no había y pasado el ecuador de la carrera se puso a correr y a correr hasta el final. Había compartido con Serna ese relato, y deseaba que algo así me ocurriera. Algo así ocurrió en aquella bajada a Saint Affrique.

A pesar del dolor, bajamos como locos, corriendo todo lo que las piernas nos permitían. Adelantando a todos los corredores que nos encontrábamos. Cada vez mejor. Los dolores se mitigaban por la rabia de llegar abajo y llegar antes de las 20:00, otro hito mental del que habíamos hablado. Y lo conseguimos.

Llegamos a las 19:55. Durante los 40 minutos anteriores, ya sin cronómetro ni GPS, le pedía referencias de tiempo a Serna cada poco. Me iba auto motivando viendo que sí, que lo íbamos a conseguir. Y así fue.

En esa bajada mi perspectiva de carrera cambió completamente. Todavía no habíamos llegado a Saint Affrique, y sabia que no me subiría en aquel bus. Quedaban más de 30 kilómetros, pero me sentía como si solo quedasen 22 y cuesta abajo. Sabía que íbamos a terminar la carrera. A la 1 de la mañana o a las 7, pero llegaríamos a Millau.

Oscuridad

Tras la parada en Saint Affrique comenzamos a correr por las calles del pueblo ya con la linterna frontal en la cabeza, todavía no nos dábamos cuenta de lo imprescindible que iba a ser. Al llegar al borde de la montaña, a las afueras del pueblo, comenzamos a caminar de nuevo, durante más de 6 kilómetros seguidos sin parar. Algo más de una hora. Volvíamos a tener tiempo de hablar.

La noche era cerrada. Solo se veían las luces de las lámparas de los otros corredores. Un par de veces creímos ver un rayo, pero no hubo tormenta, todo lo contrario; la noche era estrellada. Una jornada perfecta para correr.

Pasamos el km 75, seguimos andando y comenzamos a ver a lo lejos el ravito del km 77, que sería el ultimo antes del comienzo de la diversión.

All in

Antes del avituallamiento le dije a Serna, que no sabía cómo me responderían las piernas, pero que intentaría correr de ese momento al final en todos los llanos y descensos. Solo andaríamos la cuesta arriba hasta llegar al viaducto, 2 kilómetros. Para intentar correr de nuevo, en ese avituallamiento me declaré “all in”: pedí que me aplicasen de nuevo réflex en la rodilla, tomé un par de cervezas, un tubo de gel energético, coca cola, dos pastillas de analgilasa y algo de chocolate y roquefort. Si había algo que me podía ayudar a no sentir el dolor y correr, allí lo probé todo, y casi dos horas después de la anterior bajada, volvimos a repetir la experiencia durante otros 4 km. Y luego otros 3, y otros 3… y así fuimos avanzando.

En cada avituallamiento parábamos a rellenar agua y comer un poco. Si acaso beber un café o curar un conato de ampolla, pero ya no más masajes. Intentamos no perder mucho tiempo, no enfriarnos, sino volver al asfalto y correr y correr. Adelantando a la gente. Allí volvimos a correr a 6 minutos el kilómetro. Recuerdo que le preguntaba a Serna por más y más referencias de tiempo. “A ver si a y veinte llegamos al ravito, faltan 3 kilómetros”, y él me decía “¿Tú crees que vamos a 6’/km?”, sí, lo creía. Y sí, íbamos a ese ritmo y llegamos en ese tiempo.

Fueron los mejores momentos del día. Si correr la maratón tranquilos, relativamente frescos, disfrutando del paisaje, hablando, fue una experiencia muy gratificante; correr los últimos veinte kilómetros, sin apenas hablar, con dolor, en completa oscuridad, lo fue todavía más.

Nada nos podía parar. Ni siquiera el contratiempo en el km 88, cuando al salir de ser atendido de los principios de ampollas de los pies, no podía doblar la rodilla. Alarmado, volví a entrar a que me aplicasen réflex. Y al salir caminamos unos 500 metros hasta el comienzo de la rampa al viaducto. Poco más de dos kilómetros. Si en ese tiempo se calentaba de nuevo la rodilla, ya solo nos quedarían unos siete y medio hasta Millau y corriendo como locos o andando estaríamos allí.

Al coronar, volvimos a empezar a trotar despacio y luego acelerar. El mismo proceso de las bajadas anteriores. Pero ya llegando a las calles de Millau. La poca gente que quedaba en las aceras o arcenes nos animaba, “Bon courage!”. Prácticamente nadie corría ya. Se extrañaban al vernos correr con todas nuestras fuerzas y por ello nos animaban. Nosotros se lo agradecíamos y a la vez nos estimulaba a seguir corriendo.

Le preguntaba a Serna referencias. Al paso por el km 95, eran las 00:35, allí ya le dije: “lo siento, no llegaremos antes de la 1”, “¡Qué más da! Ese era nuestro horario más optimista, esta mañana hubiéramos firmado si nos dicen que íbamos a estar aquí ahora”. Los 5 km que quedaban no los cubriríamos en 25 minutos. Los cubrimos en 40, parando en un avituallamiento, andando unos metros tras ponerme una bandera y haciéndonos unas fotos.

Último kilómetro

Unos metros antes le pedí a Serna que anduviésemos unos metros para guardarnos algo para el final. Sacamos la bandera de España que había traído especialmente para estos metros finales. Me la enfundé como capa. Y tras un par de calles, volvimos a trotar.

Cruzamos una zona de bares donde la juventud nos jaleaba. La gente gritaba. Se escuchaba “Viva España”. Nos llevaban en volandas.

Paramos a hacernos la última foto junto al hito del km 99, y proseguimos nuestra carrera hasta el parque de la Victoria. Serna iba fortísimo y le tenía que pedir que se guardase algo para el último sprint del parque, la última subida.

Último kilómetro de los 100km de Millau 2011.

Entramos en el parque donde algunos corredores llegaban andando y nosotros veníamos como aviones, esprintando. Los últimos 300 metros parecían como de una serie de velocidad. No se notaban los casi cien kilómetros que llevábamos en las piernas.

Pasamos por debajo del último arco. Otro empujón para subir a la plataforma metálica que se introducía en el pabellón. Íbamos casi saltando. Últimos 30 metros. Seguimos esprintando hasta la plataforma en el centro del pabellón, donde entramos juntos y tras finalizar nos fundimos en un abrazo.

Lo habíamos conseguido. Habíamos terminado nuestra primera ultra maratón.

Resultado

Como siempre digo, el resultado en la clasificación es lo que menos importa, y más en una carrera como esta donde nuestra única ilusión era terminar. Terminamos, luego el objetivo lo cumplimos. Además, conseguimos terminar en 15 horas y 15 minutos, con lo que estuvimos a tan solo 15 minutos de nuestra previsión más optimista. Un masaje menos, 3 avituallamientos más rápidos, un cambio de ropa más eficiente…

Con nuestro tiempo terminamos en las posiciones 1786 y 1787 de los más de 3200 corredores que se inscribieron. Esto nos sitúa en el percentil 44%, en el bloque medio, algo por detrás de la mitad. Si tenemos en cuenta que se retiraron del orden de 800 corredores, de entre los que completaron los 100 km terminamos en el percentil 25%, justo en el último cuarto. Pero esto pone de relevancia ese hecho: terminamos.

De todos modos, alguna vez he hecho la reflexión de que en semejante prueba, tanto coraje exige el terminarla como el retirarse. Los días siguientes a la prueba no puedes entrenar, apenas puedes moverte, y no haces más que descubrir pequeñas o mayores lesiones producidas durante la carrera. El desgaste al que se somete al cuerpo es inmenso. Tomar la decisión de retirarse puede ser sabia, si se quiere evitar un mal mayor. Y por mucho dolor que se tenga, si todavía uno se puede mover es muy difícil aparcar toda la ilusión que uno tiene por terminar y quedarse en Millau al paso de la maratón o subirse al autobús en el km 71.

Terminar puede ser también una decisión difícil. Hace falta mucha capacidad de sufrimiento. Cuando todavía te alejas de la meta, cuando te faltan 35 kilómetros y te duelen las piernas, la espalda, las rodillas y has tenido flato, también hace falta mucha fuerza de voluntad para decir: sigo adelante. La ilusión sigue ahí, pero con la toma de la decisión, sabes que te quedan más de 5 horas de dolor en las carreteras, muchas más si la condición física empeora.

En esos momentos, es cuando se agradecen todos esos pequeños esfuerzos hechos en los meses anteriores y que han ido afianzando la voluntad. Recordaba esas situaciones en que me decía “si no salgo hoy a las 6 de la mañana por dormir un rato más, ¿Cómo voy a continuar en Millau cuando venga alguna adversidad?”.

Famillau

Después de llegar y cambiarnos de ropa, nos quedamos a cenar en el pabellón, repleto de corredores y familiares que estaban cenando, bebiendo, recibiendo a los que llegaban después.

Seguían llegando corredores. De uno en uno, de dos en dos. Un flujo continuo. Paseando entre la multitud estaba el ganador, Michaël, departiendo con unos y otros, más de 7 horas después de haber terminado él. Uno más de lo que vienen en llamar la Famillau, de la que ahora somos parte.

Cada uno de los que estábamos allí nos sentíamos ganadores. Apenas podíamos caminar, nos dolía todo el cuerpo y sin embargo estábamos henchidos de felicidad. Nadie nos podría quitar que habíamos completado los 100 km de Millau, como dice la organización: “Otra dimensión”.

Un sueño nacido de una bravuconada, un año y medio antes. Una experiencia inolvidable un año y medio después.

Diploma 100km Millau 2011.

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Good morning Millau!

As this post is being published, 10 am on Saturday 24th September 2011, my friend Serna and I will be in the departure line of the “100 km de Millau”.

This is an, well, the ultramarathon race in France. It starts and finishes in Millau, Aveyron, about 3 hours from Toulouse.

In the near future I will give account of when and how we decided to take part in this race and how did it go. In this post I only wanted to share the news of our participation in it, share a video I found about last year’s edition and inform you that technology, battery and network permitting, I’ll be posting some updates via Twitter from inside the race…

There we go!

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One marathon, one cause

It is 10 years since I ran my last marathon. I have been running again quite often since the beginning of 2011, and a few of you know that in October 2011 I’ll be running the next Toulouse marathon if health permits.

Some months ago, following a recommendation of my brother Jaime, I watched a movie in Youtube called “The Spirit of the Marathon” based on the experiences of some beginners during their training towards running the Chicago marathon in 2007. I strongly recommend the movie to anyone willing take on such challenge.

In the movie, I especially liked the character of Lori, who apart of conveying a positive attitude all time and sharing a beautiful story behind, is running the marathon supporting a cause.

In February, when I decided to take part in the marathon in Toulouse, I thought it would be nice to do as Lori did and try to raise some funds for a cause, for a charity. However, I didn’t know which one to choose nor how exactly to set it up. In the meantime months have passed by, I have not started raising any cash, but luckily my Airbus Running club has sorted out which charity I could run for.

This year, all Airbus runners taking part in the Toulouse marathon are encouraged by the club to raise funds to help the association “Vaincre la mucoviscidose” which helps families of children suffering the illness and creates awareness about it. I think this is surely a worthy cause to run 42.195km for and raise some funds during the training period.

How can you contribute to such cause?

Easy, I have set up an ING savings account for that purpose. All contributions received in that account will be transferred to the associations bank account by 21st October.

Bank account: 1465 0100 91 2021356780 (ING Direct)
IBAN:  ES68 1465 0100 91 2021356780
BIC / Swift Code: INGDESMMXXX
Beneficiary: Javier Irastorza

Since in France, contributions to charities are deducted from taxes up to a 66% and I do not want to get any tax benefit out of possible contributions from friends, I will double any contribution that you make so as to offset possible benefits and thus contribute myself to the cause as well, i.e.: if you give 5€ for the charity, I will put another 10€, making a total of 15€ for the charity, out of which 10€ would be tax-deductible, equal to the disbursement I had made.

What’s in it for you?

Apart from contributing to a worthy cause, I will explicitly dedicate my marathon in this blog to all those who have contributed to the cause (if they haven’t requested anonymity).

What it’s more, in line with crowd funding initiatives, I have been working since January on a special project that will only be unveiled after the marathon. That project will also be dedicated to the contributors to that cause who will have the chance of enjoying it before the general public.

Summing up

I’ll do:

  • 100% of the training in these months (~1,100km in 17 weeks),
  • 100% of the running in the marathon (42.195km on October 23rd),
  • 66% of the financial contribution to the cause…

All you have to do is give some euros to make up for that 33% that we will contribute to the children suffering from mucoviscidose. Let’s do it together!

Running at "Corrida Pedrestre" in Toulouse, July 1st 2011.

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¿Y si el Real Madrid bajase a Segunda?

Como muchos de vosotros sabéis, mi hermano Jaime es seguidor del F.C. Barcelona mientras que yo lo soy del Real Madrid. Hace años, discutiendo en broma le decía a veces “el Madrid no bajará nunca, y si lo hiciese, la Federación tendría que cambiar la Primera División por la Segunda… la Primera sin el Madrid no tiene sentido”. Una fanfarronada, diréis.

La realidad supera la ficción. Mirad lo que está ocurriendo en Argentina con el River Plate tras su descenso:

Quilombo por el descenso de River Plate.

Por cierto, River es mi equipo favorito en aquel país ;-).

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Running while on holidays

A month ago I went running with a friend early in the morning before we attended a wedding in Granada. This gave me the idea of bringing the running shoes with me to the next holidays to Canada & USA. So did I.

In the end I went running just 4 days (2 less than planned) and I must say that I enjoyed it a lot. Here are the tracks I did in the different cities.

In Montreal I went with my friend and then host Pablo to the Mont Royale. The climb up there was tough, but running through the trees and squirrels was wonderful. The mount was full of runners in a Sunday morning.

Running track in Montreal.

In Washinton DC, as I mentioned in an earlier post, I was impressed by the hundreds of runners that you encounter in the Mall. Other than that it’s shocking to find yourself running in the middle of so many landmarks.

Running track in Washington DC.

In Chicago Luca and I went with a guide into a running city tour at 7am. The weather was horrible: cold and raining. However, the run was very enjoyable: soft and full of stories told by our guide (find the picture of Luca and me by the riverside).

Running tour track in Chicago.

Luca and I running by the riverside.

In Des Moines I went running in the surroundings of the motel we stayed in. It was looking very much like any village of American movies: small wooden houses, small green open garden, mail box on the front… it was a pity I was not carrying newspapers to deliver…

Running track in Des Moines.

It goes without saying that I recommend doing this in your holidays: take your running shoes and go out for an early run some days, you’ll see the city from a different perspective and will start the day much earlier than otherwise!

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